“SIENTO QUE NO HE APRENDIDO NADA”

Por Héctor Andrade

En los últimos 365 días (2020-2021) la atención se ha fijado en el tema del Covid19 y en la cantidad de personas que han perdido la vida a consecuencia de este virus.

Es cierto, se ha modificado el estilo de vida de las personas. Sin embargo, poco se menciona sobre la gran cantidad de consecuencias que la pandemia ha generado. Una de ellas se verá reflejado en la educación. Se abre una brecha—en expansión—en el “mal” aprendizaje; las escuelas cerraron, los alumnos migraron a sus hogares para seguir recibiendo el conocimiento como herramienta para enfrentar los retos de la vida misma.

¿Qué va a suceder en los próximos años? Si se ha tenido el problema de que los alumnos tienen malos hábitos de estudio, por ende hay respuestas negativas al cambio. Un ejemplo de ello es cuando un joven universitario señala que para él es estresante leer, escribir, pensar en hacer un proyecto o hacer una investigación.  Se acostumbró a que todo se lo daba el profesor, al trabajo mecánico y repetitivo. La memoria de la mayor parte de los alumnos es a corto plazo, sobre todo cuando es favorecida por los padres o por las autoridades de la institución educativa.  

La pregunta obligada para muchos es ¿Cuál es la solución? Bien, la propuesta es hacer que el aprendizaje sea significativo, haciendo uso de las herramientas que tenemos disponibles. Recordar que existen diferentes tipos de memoria, que nos lleva a tener recuerdos, olvido, soñar hasta tener la consolidación de almacenar, a largo plazo, información.

Esto nos lleva a realizar actividades reales de aprendizaje, el paso más difícil de llevar a cabo,  si no hay disponibilidad de los alumnos o de quienes no desean involucrarse,  hasta para quienes están en el área laboral, dará como resultado el fracaso. Quienes han adquirido experiencia a lo largo de los años, han sido los protagonistas de diseñar actividades educativas, de acuerdo a las necesidades, a través de captar la atención y distintos tipos de motivación. El detalle es que existen distractores que impiden la consolidación de asimilación del conocimiento.

A pesar del constante uso de la tecnología, la figura del profesor en el proceso de enseñanza-aprendizaje, nunca podrá ser sustituida. Los alumnos que se resisten a cambiar sus malos hábitos de estudio o ejercitar la lectura diaria, tendrán serios problemas en el favorecimiento del pensamiento crítico a través de la práctica fuera de las aulas, existirán enormes obstáculos para establecer métodos de trabajo que lo impulsen enfrentar los retos de la vida diaria o de lograr sus propias metas, por ende la frustración será su aliada. La motivación puede ser un fracaso si no se trabaja desde el aspecto interno del individuo. Si logramos conectar la nueva información con la vieja información podremos facilitar el aprendizaje, así evitaremos escuchar: “Siento que no he aprendido nada”.

(Continuará).

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